33 Estrategias de Guerra – Capítulo III

Continuamos con el artículo (en partes) resumido del libro “The 33 Strategies of War” de Robert Greene´s. Este capítulo está muy vinculado a la agresión astuta y contundente.

12) Pierde batallas para ganar la guerra.

Mantén la cabeza fría y permanece bien enfocado en el largo plazo, en los objetivos futuros, y permite que el adversario celebre pequeñas victorias. Es fácil caer en el error de que quien verdaderamente gobierna nuestros actos no seamos nosotros mismos. ¿Qué nos mueve a la acción? ¿nuestros objetivos personales-organizacionales ó nuestro deseo de generar una opinión, un juicio positivo en los demás que nos otorgue reconocimiento y aceptación?. Estos aspectos deben salir de dentro a fuera; somos nosotros mismos los que debemos reconocernos y aceptarnos; somos nosotros los que debemos juzgar si nuestros actos se alinean, si nuestros actos son coherentes con la persona u organización que deseamos ser. Al exterior en general le importamos un pito y, por otro lado, un rasgo que define a las personas importantes es su enorme capacidad de auto-aceptación. No necesitan que nadie “les ría las gracias”. ¿Qué gobierna tus actos?.

13) Conoce a tu enemigo.

Conocer a tu enemigo comienza por conocer a su líder; sin lugar a dudas es la parte más importante. El espíritu y la personalidad de los líderes define el comportamiento de las organización. Así pues conociendo al líder puedes prever el comportamiento de la organización. Hay actividades que nos hacen avanzar y hay actividades que nos harán avanzar bien. Solemos centrarnos en las primeras. En aquellas acciones prácticas consistentes en movimientos; pero para que estas estén bien dirigidas es preciso invertir recursos en aquellas intangibles que únicamente generan información o ideas; base de la buena estrategia. A más información mejor enfoque.

14) Supera resistencias con velocidad y acciones inesperadas.

Tómate el tiempo necesario para preparar meticulosas ofensivas y trata de coger a tu oponente de imprevisto. Golpéalo de nuevo antes de que tenga la oportunidad de reaccionar.

15) Controla la dinámica.

La mejor forma de manipular las emociones de tus oponentes es definiendo la naturaleza de vuestra relación. Por ejemplo, si es especialmente arrogante, dale la impresión de que es él el que controla.

16) Dale donde duele.
Toda persona o entidad exitosa tiene partes fuertes. Estas constituyen los cimientos de su poder. Por ejemplo dinero, popularidad o una estrategia ganadora. Encuentra la forma de minar el sustento, la base de tu enemigo y golpéale con todo lo que puedas. ¿Cuáles son sus cimientos?.

17) Fragmenta, ve por partes.

Cuando nos enfrentamos a algo o alguien como un todo impresionante, imponente, el miedo y la incertidumbre pueden aparecer, abrumarnos y debilitarnos. Así pues trata de fragmentar al adversario, trata de verlo por partes; es más fácil vencer a muchas partes pequeñas.

18) Expón y ataca el punto flaco.

Distrae la atención de tu enemigo atacándolo de frente mientras buscas su punto flaco y centras tu ataque sobre él. Recordad cómo cayó el ojo de Sauron en el Señor de los Anillos.

19) Envuelve al enemigo.

Cuando estés preparado para hundir a tu adversario trata de hacer presión sobre todos los flancos. Cuando en la debilidad se siente el ataque por todas partes, se reduce la resistencia y se consigue la victoria con mayor rapidez y contundencia. Este ataque debe hacerse lo más rápido posible después de un gran golpe. La preocupación derivada de la debilidad se convertirá en tu mejor aliado.

20) Hazlo maniobrar en la debilidad.

Crea el dilema, la duda, la incertidumbre, el pesimismo en tu enemigo. En ese clima las decisiones suelen ser erróneas y te conducirán a poder asestarle un duro golpe.

Javier Suárez
CAUDAL – Socio Director