33 Estrategias de Guerra – Capítulo II

Continuamos con el artículo (en partes) resumen e interpretación propia del libro “The 33 Strategies of War” de Robert Greene´s.

2) Una batalla no es una guerra.

Esta famosa máxima casi no precisa mayor explicación. Sin embargo es aconsejable adoptar una actitud de máximo aprendizaje frente a los fallos y evitar que estos te hundan. Por el contrario celebra tus victorias sin que estas te conviertan en complaciente. Otro de los riesgos del vencedor es caer en la arrogancia, camino que difícilmente te conduce a destinos diferentes al fracaso.

3) Entre la confusión de los acontecimientos, mantente orientado.

Retos inesperados y contratiempos pueden hacerte responder con ira o ansiedad, lo cual únicamente supondrá aumentar tus dificultades. Aprende a refrenar tus emociones y trata de ver las cosas con objetividad. Esta es la única forma de poder reaccionar con la mente clara.

4) Crea situaciones de urgencia.

Aún si eres una persona optimista, aspiracional y con confianza en sí mismo, nunca tendrás éxito si no existe algo que te lleve a la acción. Debes crear fechas límites para objetivos; principios activos que te impulsen a la ejecución. Recuerda, “por la boca muere el pez” y……”por sus actos los conoceréis”.
Tus mejores ideas no te servirán de nada si no eres capaz de liderar un equipo que te ayude a hacerlas realidad.

5) Evita la trampa del pensamiento colectivo.

¿Quién piensa cuando todos piensan? ¿quién actúa cuando todos actúan?; ya se sabe. Es necesario definir claramente quien debe hacer qué. Pero lo más importante es tener claro quien tiene que decidirlo. Tu equipo te seguirá cuando encuentre solidez, no dudas. La duda forma parte de la reflexión, pero cuidado con lo que compartes y comunicas a tu equipo. La necesidad humana de tener un referente, un guía, un líder; alguien o algo en lo que creer, se acrecienta en la adversidad y pocas situaciones son tan adversas como una batalla.

6) Segmenta tus fuerzas.

Trata de evitar la microgestión, crea grupos independientes que puedan autogestionarse.

7) Transforma tu guerra en una cruzada.

La forma de motivar a las personas es alineando sus intereses con los del grupo. Define algo por lo que al grupo le merezca la pena luchar.

Es importante tener claro qué batallas merecen ser luchadas y cuales deben ser evitadas así como de cuales debemos retirarnos. Mide tus esfuerzos y conserva tus recursos para cuando realmente merezca la pena ponerlos en uso.

8) Elige tus batallas cuidadosamente.

No siempre vas a tener el tiempo, la energía, o los recursos para competir eficazmente. Siempre tenemos que contemplar el largo plazo. Mañana también existe. Mira hacia el futuro con los pies firmemente asentados en el presente.

9) Da la vuelta a la tortilla.

En muchísimas ocasiones es mejor dejar a tu oponente mover primero, esperar a que se equivoque, a que tome una decisión errónea y entonces, ZAS!.

10) Crea una presencia amenazadora.

Evita el mayor número de batallas, pero sé contundente e impresionante en todas las que libres.

11) Aprende a tomar distancia para ganar tiempo.

Si recibes un ataque inesperado trata de evitar la confrontación aún cuando esto te haga perder algo. Eso puede causar ira en el atacante y ya sabes……la ira conduce al error.

Espero que hayan sido de vuestro interés, pronto nuevos consejos extraídos de los grandes generales de la historia.

Javier Suárez
CAUDAL – Socio Director